lunes, 30 de abril de 2012

-

Cuantas veces hemos deseado borrar un día, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas a borrarlo todo y vaciar nuestra memoria. Cuantas veces hemos deseado volver a ser niños, vivir todo de nuevo, recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar. Algunos simplemente no esperan nada del tiempo. Da lo mismo regresar o avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su paso y marchan con lágrimas. Si deseáramos en algún momento perder completamente la memoria y pegarnos a la cabeza la frase "empezar de cero" ¿Cuantas cosas nos perderíamos? Serían como aquellas cosas que pierdes en una mudanza y luego las echas de menos. Perderíamos el calor del primer beso y la sensación de aquel amanecer perfecto. La inocencia con la que nos entregamos a lo desconocido por primera vez. Quedarían atrás los amigos que son eternos, las cosas que nos hicieron llorar, la última vez que vimos un gran amor, el día que pensábamos que se iba a caer el mundo sobre nosotros, el dolor más hermoso, la sonrisa más esperanzadora. ¿En realidad empezamos una vida nueva o matamos otra llena de bonitos recuerdos? Dejamos una vida y un presente que nos de infinitas oportunidades para soñar con un futuro perfecto que no existe, o con un pedazo de cielo donde no sabemos que nos espera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario